Culpa
Mientras transitas por este largo viaje que es la vida, puedes emprender el camino de la culpabilidad al perdón.
Es verdad que todos cometemos errores. Todos hemos hecho algo que nos hace sentir culpables. Tal vez hicimos trampa en un examen en la escuela, o le dijimos una mentira a alguien, o lastimamos a un ser querido. El hecho es que nadie jamás ha vivido un estilo de vida de integridad absoluta. El resultado es que sentimos culpa por no actuar de la manera que sabemos que deberíamos haber actuado.
La culpa trae sentimientos de vergüenza, preocupación y de indignidad a nuestra alma. Hay muchas maneras de tratar con esas emociones. Podemos trasladarla a otros: “No fue mi culpa. No tenía otra opción”, o “Fue culpa de él; él me llevó a hacerlo”.
O también podemos tratar de minimizar el impacto de lo que hemos hecho, diciendo: “Todos lo hacen” o “Claro, yo soy responsable, pero los que lastimé lo superarán. La gente supera cosas todo el tiempo”.
Puedes tratar de compensar el daño y el error que has cometido haciendo algo positivo. Tal vez des dinero a obras de caridad, dones sangre o hagas algunas otras buenas obras. Esperas que tus buenas obras superen tu culpa y puedas sentirte bien contigo mismo otra vez. Pero lo cierto es que hasta que trates con ella, nunca serás libre de la vergüenza y de las consecuencias de tus acciones.
¡Estoy aquí para decirte que hay una respuesta para tu desesperanza! Hay alguien que puede llevarse la culpa, perdonándote y llevándote nuevamente al sendero de la vida con un nuevo comienzo. Esa persona es Jesucristo. Mira: tú y yo merecemos pagar el castigo por nuestros pecados que originan la culpabilidad en nosotros. Desafortunadamente, el castigo por el pecado es la muerte. Pero Dios no nos creó para destruirnos. Si todos y cada uno de los que pecaron tuvieran que padecer el castigo que por ley les corresponde, todos estaríamos muertos sin ninguna esperanza. Entonces, como solución Dios envió a su Hijo, su único Hijo Jesucristo, para llevar sobre sí mismo el castigo de la humanidad y morir en su lugar. Pero el aspecto más increíble de todo esto es que Jesucristo resucitó de la muerte y regresó a la vida. ¡La muerte no tuvo poder sobre Él!
Lo que esto significa para ti y para mi es que podemos tomar nuestros pecados y nuestra culpa y entregárselos a Jesús. Solamente Él es digno de perdonar nuestros pecados y transformar nuestra mente y corazón. ¡Solo Él puede darnos el perdón que nos hace libres!
Créeme, la culpa y la vergüenza continuamente tratarán de aprisionarte, pero puedes rechazar esos viejos sentimientos. Una vez que eres perdonado, esa culpa se convierte en una falsa culpa. Dios te perdona por completo y ya no eres más culpable. Ya no estás más condenado una vez que has recibido el perdón de Dios. Cuando permites que Jesús entre en tu corazón y tome el control de tu vida, eres hecho una nueva criatura. ¡Puedes volver a sentirte bien contigo mismo! Puedes sentir la pureza de ser íntegro. En vez del sentimiento de culpabilidad y vergüenza, puedes caminar con la confianza de que eres perdonado. Cuando creemos en Jesús, nos volvemos justos en Él. La justicia de Cristo es el mayor regalo de Dios a nuestras vidas.
Hablemos con Jesús ahora mismo y pidámosle que Él reemplace tu culpa por su perdón...
"Querido Jesús: Ya no puedo llevar más la carga de la culpa y la vergüenza. Por favor perdóname por lo que hice. Enséñame a vivir en rectitud y con integridad. Rindo mi corazón a ti y te pido que tomes el control de mi vida ahora. Gracias Señor."
Muy bien, esto es lo que harás a continuación: haz click en el botón "Sí" en esta pantalla y alguien se pondrá en contacto contigo. Tal vez estés interesado pero no estés listo todavía para dar este paso hacia Jesús. Jesús estará allí cuando estés listo, porque Él te ama.

