Desesperanza
Mientras transitas por este largo viaje que es la vida, puedes emprender el camino de la desesperanza a la esperanza.
Se dice que una persona puede vivir más de cuarenta días sin comida, tres días sin agua, cinco minutos sin aire, pero no puede vivir treinta segundos sin esperanza. El problema es que hay muchos que andan por la vida abrumados por intensos sentimientos de desesperanza día tras día. La desesperanza puede sobrevenir debido a un gran número de cuestiones de la vida que nos acosan, como ser vacío interior, quebranto emocional o vergüenza. A menudo una enfermedad grave nos puede hacer vivir en un constante estado de desesperanza, en el que no avistamos una posibilidad de recuperación. Algunos son esclavos del temor y la preocupación por las cosas que no pueden controlar, como por ejemplo la muerte. Muchísimas personas en esta generación han creído por completo el engaño, sintiendo que están condenados a una vida de desesperanza que nunca cambiará, y creen que la única salida es el suicidio.
Si el sentido de intrascendencia o de rechazo constante te está oprimiendo, si parece que estás rodeado de una cautividad emocional de desesperanza, necesitas saber que hay una salida que te brindará una vida verdaderamente abundante. La razón por la que te sientes impotente para escapar de esa prisión de desesperanza ¡es porque lo estás! En realidad todos estamos desahuciados frente a las preguntas de la vida de ser por nosotros mismos. De veras, no tenemos el poder para dar las respuestas a nuestro vacío interior y nuestra desesperanza.
La desesperanza viene cuando hemos mirado nuestros problemas por tanto tiempo que no podemos ver otra cosa más que ellos. La vida pierde su alegría y su propósito. No vemos ninguna solución, ayuda o futuro, excepto nuestra aparente desesperación actual. Cuando pierdes las esperanzas te das por vencido, te resignas a tu infelicidad y tu voluntad se quiebra. Es como si estuvieras inmerso en un interminable mar de desesperación y crees la mentira de que nunca vendrán en tu rescate.
No obstante, ¡hoy tengo buenas noticias! Hay Alguien que puede darte las respuestas que necesitas en los temas de la vida. Aquel que borra nuestra desesperación es Jesucristo. Él remplaza lo que nos falta con su esperanza. Nos provee una esperanza refrescante para cada situación que podemos enfrentar. Nada es demasiado difícil; nada es demasiado imposible en nuestras vidas para que Él lo restaure.
¿Hay esperanza… digo, esperanza genuina? ¡La respuesta es sí! Las piezas de tu vida pueden ser de veras reunidas otra vez. Siempre hay esperanza, no por lo que tú puedas hacer, sino por causa de Aquel en quien puedes depositar tu esperanza. Su nombre es Jesucristo.
El problema es que todos nos hemos desviado de lo que Dios planeó para nosotros. Eso se llama pecado. Pero Jesús vino a la Tierra hace más de dos mil años para pagar el castigo por nuestro pecado. En su muerte y resurrección, Él triunfó sobre la desesperanza, el pecado y la muerte. Cuando le permites a Jesús tomar el control de tu vida, Él sopla el aliento de vida en tu situación y te brinda nueva esperanza; una esperanza genuina que ninguno podrá robarte.
En vez de hacer frente a tus problemas tú solo y sin esperanza de vencer, puedes caminar con Jesús y Él proveerá las respuestas en maneras que exceden todo lo que puedes llegar a pensar o imaginar. En su tiempo y a su modo, Jesús restaurará tu vida nuevamente. Él te dará una esperanza y un futuro nuevos.
Pidámosle a Jesús que te dé su esperanza ahora mismo...
"Querido Jesús: Estoy en una situación en la que no tengo esperanzas y no veo una vía de escape de mi desesperanza. Por favor perdóname por mis pecados y sopla la esperanza genuina en mi vida. Rindo mi corazón a ti y te pido que tomes el control de mi vida ahora. Gracias Señor."
Muy bien, esto es lo que harás a continuación: haz click en el botón "Sí" en esta pantalla y alguien se pondrá en contacto contigo. Tal vez estés interesado pero no estés listo todavía para dar este paso hacia Jesús. Jesús estará allí cuando estés listo, porque Él te ama.

