Quebranto

Mientras transitas por este largo viaje que es la vida, puedes emprender el camino que lleva del quebranto a la completitud.

.

Si yo pudiera escribir el guión de mi vida, sería exitoso, adinerado y admirado por todo el mundo. Pero lo cierto es que cada uno de nosotros en un punto de nuestras vidas podemos encontrar rechazo, soledad y hasta la muerte. Todos podemos colapsar. Podemos estar quebrantados por el rechazo de otros, por vergüenza de algo que haya sucedido o por la culpa de algo que hemos hecho mal. Sentimos que nuestra vida se ha quebrado en mil piezas y necesitamos de Alguien que las vuelva a reunir en una sola, que nos dé un sentido de completitud.

Si estás experimentando quebranto en este momento, entonces te sentirás identificado con lo que estoy diciendo. Sientes que te han dado una patada tan fuerte en el estómago que no ha quedado más que una cáscara, una sombra tenue de lo que solías ser. Te sientes aislado y solo. Nadie parece interesarse en ti y nadie es capaz de rescatarte de ese mar de desesperación. Este dolor intenso paraliza tu corazón, esclaviza cada uno de tus pensamientos y te quita el gozo de la vida que una vez te hizo sentir realizado.

Si eres como yo, tratas de evitar el dolor a toda costa. Algunos se vuelcan al alcohol para ahogar sus penas. Otros lidian con el dolor llenando sus vidas con hiperactividad. Ellos harán todo lo posible para evitar el sufrimiento e ignorar el vacío. El dolor del corazón está aún allí y se intensificará aún más cuando la anestesia se desvanezca.

Si tú sinceramente quieres salir del quebranto para pasar a la completitud en el viaje de tu vida, entonces debes tener coraje y tratar con tu dolor. Debes atacar tu quebranto con tal intensidad que no aceptarás la derrota. La llave a la plenitud es encontrar la sanidad por medio de un poder mayor que nosotros mismos. Ese poder existe y su nombre es Jesucristo.

Jesús entiende el quebrantamiento. Él sabe lo que es ser traicionado y ridiculizado. A Él le torcieron sus palabras. Lo abusaron y humillaron en público. Fue torturado físicamente y clavado a una cruz para morir como un criminal cualquiera. Él no cometió pecado y aun así murió como si fuera el peor de los pecadores. Pero Jesús superó su quebranto siendo obediente a Dios en todas las circunstancias. Como resultado, se levantó de la tumba al tercer día y está vivo hoy. Él escogió el camino a la plenitud dando su vida a Dios el Padre y permitiendo que Él le trajera sanidad.

Y ahora, en este preciso momento, Jesús te está pidiendo que le entregues a Él tu quebranto. Si decides hacerlo, por favor comprende que Él no solo te pide que le des tu dolor, sino que quiere todo de ti. No quiere solo tu dolor y tu tristeza, sino también tu corazón, tu mente, tus esperanzas y sueños. Porque la única manera en que puedes recibir sanidad del quebranto y emprender tu viaje hacia la completitud es darle a Él todo tu ser. Y siguiéndolo como tu Salvador y Amigo, permitiéndole que su plan comience a desarrollarse en tu vida. Tu quebranto tenía la intención de destruirte. Pero cuando le des tu corazón a Jesús, encontrarás verdadera sanidad y una vida plena.

¿Estás quebrantado en espíritu en este día? ¿Vives con un corazón partido? ¿Sientes que tu vida está rota en tantos pedazos que nunca podrás reunir las piezas y ser íntegro de nuevo? Si es así, te animo a venir a Jesús. Cree en Él como tu Salvador. Él es el sanador. Él es el Único que podrá vendar tu corazón quebrado y darte una vida abundante.

Hablemos con Jesús en este momento…

"Querido Jesús: Necesito que me rescates de mi quebranto que me debilita. Por favor sáname y trae completitud a mi vida. Perdóname de mi pecado y trae un propósito y sentido de realización a mi vida. Rindo mi corazón a ti y te pido que tomes el control de mi vida ahora. Gracias Jesús. "

Muy bien, esto es lo que harás a continuación: haz click en el botón "Sí" en esta pantalla y alguien se pondrá en contacto contigo. Tal vez estés interesado pero no estés listo todavía para dar este paso hacia Jesús. Jesús estará allí cuando estés listo, porque Él te ama.