Vergüenza
Mientras transitas por este largo viaje que es la vida, puedes emprender el camino de la vergüenza a un nuevo comienzo.
Hace poco mi corazón se apenó profundamente al leer de un político que se suicidó tras ser acusado de corrupto. Antes del suicidio manifestó que se sentía avergonzado por el escándalo y el desprestigio por parte de sus seguidores. Su sentido de vergüenza fue tan fuerte que consideró el acabar con su vida como su única opción. El hecho es que la vergüenza acarreada por la culpa usualmente termina en sentimientos de depresión, desvalorización y desesperanza. Un vacío profundo por nuestra vergüenza nos deja viviendo vidas destrozadas, solitarias y llenas de temor.
La vergüenza se define como un sentimiento doloroso y hasta agobiante causado por un fuerte sentido de culpa, vergüenza, humillación o desgracia, ya sea por algo que hayamos hecho o se haya cometido en contra nuestra.
Desafortunadamente, mucha gente vive con ese abrumador sentido de vergüenza a cuestas. Hay muchos que sufren constantemente de ella debido a un horrible acto cometido en su contra. En un punto de sus vidas, alguien traicionó su confianza al abusar de ellos emocional, física o sexualmente. Ahora la vergüenza de lo que alguien les hizo se roba todo el gozo de su vivir. A diario caminan en depresión y ansiedad, preguntándose si de alguna manera son los culpables de este abuso. Relacionarse se dificulta y la vida se vuelve sin sentido.
Mucha gente se angustia por la vergüenza, ya que viven con la culpa por algo feo que han hecho. Tal vez hayan sido castigados por la ley o por sus pares, pero la vergüenza más grande que sienten es la autoimpuesta. Una vida de vergüenza es una vida de tortura interna.
Aun otros temen humillar a su familia y amigos si no alcanzan sus metas o no son los mejores en lo que intentan. La expectativa de la vergüenza los hará paralizarse por temor. La vergüenza puede evitar que intentes algo nuevo o que asumas riesgos, porque no puedes lidiar con la posibilidad de no alcanzar los resultados deseados.
Sin importar la causa de la vergüenza que enfrentamos, quiero que sepas que hay esperanza. Como el político del que te hablé, quizás sientas que la única manera de acabar con la vergüenza es acabando con tu vida. Pero ¡eso no es verdad! La muerte no es la respuesta, sino que una nueva vida es lo que buscas. Hay un camino que te llevará de las cadenas de la vergüenza hacia la libertad de un nuevo comienzo. Ese camino te conduce hasta Cristo Jesús.
Déjame contarte lo que hizo mi amigo Jesús por ti. Dios Padre tiene normas que quiere que sigamos. Pero cada uno de nosotros ha desobedecido sus normas. Esto se llama pecar. Mientras lo hacemos, nos causamos vergüenza a nosotros mismos, a nuestras familias y a Dios. La penalidad por pecar contra Dios es la muerte. Pero Dios nos ama tanto que dio a su único Hijo, Jesús, para pagar las consecuencias de nuestro pecado y vergüenza en vez de que las paguemos nosotros.
Jesús es el Hijo de Dios y aun así se humilló y vino a la Tierra como hombre. Fue tentado en todas las maneras en que nosotros somos tentados, y aun así nunca pecó. Porque nos ama tanto, dio su vida voluntariamente para pagar las consecuencias de nuestro pecado y vergüenza. La vergüenza con que cargó fue tan grande que Dios mismo apartó su rostro de su Hijo, mientras Él moría en la cruz. Jesús luego exclamó: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?"
La buena noticia es que Dios aceptó su sacrificio en nuestro nombre. Jesús murió y resucitó tres días después para darte un nuevo comienzo, ¡una nueva vida libre de vergüenza!
Ahora, esto es lo que harás: debes confesar tus pecados a Dios y dedicar tu vida a Cristo. Si haces esto, Él perdonará tus pecados, se llevará tu vergüenza y te hará una nueva criatura. ¡Te dará un nuevo comienzo!
Mientras vives para Jesús, todavía puedes cumplir con tus obligaciones familiares como hijo o hija, padre o madre. Pero ahora tu Señor es Jesucristo. Él caminará contigo. Él te guiará para que puedas prosperar en esta vida. Te dará la vida eterna en el cielo junto a Él.
Hablemos con Jesús ahora mismo y pidámosle que se lleve tu vergüenza y te dé un nuevo comienzo...
"Querido Jesús: ya no puedo cargar con el peso de la vergüenza. Por favor perdóname por lo que he hecho. Ayúdame a perdonar lo que me han hecho a mí. Rindo mi corazón a ti y ruego que tomes el control de mi vida. Gracias por llevarte mi vergüenza y darme un nuevo comienzo."
Okey, esto es lo que harás ahora. Haz click sobre el botón que dice "Sí" a un costado de la pantalla y alguien se pondrá en contacto contigo. Quizás estés interesado pero no sientas que estás del todo listo para dar ese paso hacia Jesús. Él estará ahí cuando estés listo.
¡Jesús te ama!

